Viernes de Dolores…no es una copla de Antoñita Giménez esa gran cantante del barrio de Triana que con gusto escuche una noche de insomnio en La Anselma, ese antro pequeño y saturado de guiris, que todas las noches junta a los últimos “cierrabares”, extranjeros ansiosos de flamenco comercial y a un servidor. No, no era una copla, ese viernes tenía dolor de muelas, pero de verdad, de los que duelen hasta decir basta…el primer molar espantaba al premolar y al segundo lo arrinconaba como diciendo si te acercas te meto.

Y es que uno tiene mala suerte con los “dentistas de confianza”, no encuentro uno sano, es difícil valorarlos cuando has tenido la boca perfecta toda tu vida, cuando de crio has mordido turrón del duro con dientes de leche como ayuda y claro decidir cuál de ellos va a ser el elegido, cuál de ellos tendrá el honor de mirarme con las lupas el garganchón, de meterme un separador de esos, de tocarme los piños y no morir en el intento es un papelón.

Maldita confianza y maldito desconocimiento elegir un “dentista de confianza”.

Ya sabes lo primero que se hace es preguntar al compi del curro…normalmente al que tiene los dientes más blancos, ese seguro que acierta… oye Paco a ti quien te lleva el tema bucal … y ya sabes el tío se hace experto en el tema a la de ya.

-“A mí el mejor de la city el Dr. Del Rey de todos los Santos”, buah es superfamoso, todo el día apareciendo en Internet, en Facebook y con no sé cuántos tropecientos mil seguidores tiene que ven los “chandríos” que hace en las bocas ajenas y ha hecho 2 cursos en China, en Vietnam, en Villapiños del medio, un crack vamos.
– A lo que contesto…”pues me dejas más tranquilo”, como que me pongo a la de ya en manos del dentista influencer más famosos de la city, a que me coloque un implante, me imagino al tío diciéndome – espera que me hago un selfie con tu molar…sonrieee…flash… Un momento Sr. Paciente que lo cuelgo en Facebook, mis chicos no pueden esperar, necesito 3000 likes y 1000 comentarios que filtraré si puedo…ya sabes “uno es lo que es, por lo bueno que es” aguanta, espera que no tengo cobertura, mientras yo con la boca abierta observo que esto no es lo que esperaba de un dentista de confianza.

Y claro yo voy y pregunto antes de que me meta mano, porque a mí por desgracia me interesa saberlo todo, es un problema familiar que arrastro ya lo siento Dr

– Dr. ¿Qué implante va a ponerme?
Y claro el dentista influencer más famosos de la city no está acostumbrado a que se le pregunte por sus implantes, y mucho menos un paciente referido de Paco.
– Dr. ¿Y ese implante dental dónde se fabrica? Y veo que el tío se pone rojo, porque una de dos, o no lo sabe, o si lo sabe prefiere no decírmelo. Y yo desconfío.
Y Dr. ¿Me va a dar usted toda la documentación verdad?, he leído una guía en internet sobre “La verdad sobre los implantes dentales – 6 consejos y una 2ª opinión” y me aconsejan saberlo todo para que en un futuro pudiera ir a otro dentista, de otra ciudad por supuesto,  con la seguridad que podrá atenderme igual de bien que usted.

Y todavía desconcertado por la primera cuestión, me pregunta que documentación tiene que enseñarme o darme…

Y yo muy pito, que he filtrado bien antes de enfrentarme a la oposición de como colocarme un implante dental y no morir en el intento le digo:

  • Dr. necesitaría saber si tiene el Certificado de conformidad, el sello CE, la ISO, y si el implantito está controlado por la AEMPS. Y claro que me de mi pasaporte implantológico, que me han dicho que es muy importante para mí.

Que quise decirle por Dios, como se puso el verraco de influencer del dental, que mire usted, que él no está para esas cosas, que él tiene el mejor implante del mercado y que por 1.600 € del vellón que quería, un diamante en la boca o que.

Claro uno que hizo la EGB, le enseñaron a parte de matemáticas a sobrevivir entre yonkis, macarras y chorizos y sobre todo a distinguirlos. Me di cuenta que este era un yonki, posiblemente sobrevalorado por el mercado y que creía que el hecho de estar en las Redes sociales con tropecientos mil seguidores le daba derecho a no respetar la opinión de sus pacientes, a entender que uno tiene sus derechos, a entender que mi boca manda,  porque uno considera que la confianza se gana con la transparencia.

Así que el primer intento de encontrar un dentista de confianza se convirtió en una odisea, pero es que yo tengo claro que quiero saber de qué va esto, al fin y al cabo, el tornillito tiene que estar en mi boca mucho tiempo…y esto es como un matrimonio que es para toda la vida hasta que se rompe…y yo no quiero que mi tornillito se rompa en mucho tiempo, ni que me fastidie la boca, ni pierda hueso, ni coger una periimplantitis.

Continuará…